Los Yaquis no se rinden

 

 

Su historia es de resistencia. Los Yaquis nuenca fueron conquistados, ni por españoles, ni por novohispanos. Los gobiernos tampoco han podido con ellos.

TEXTO: SHAILA ROSAGEL

@ShailaRosagel

Las calles arenosas de Loma de Bácum llevan hasta la vivienda de Bema

Bacasegua. Una mujer Yaqui que observa a los extraños y habla poco. Ahí la

mujer vive desde hace 30 años. Es la tierra que le vio nacer. De las épocas

pasadas sólo extraña los recursos que la tribu tenía. Bema habita una vivienda de

adobe, sin drenaje.

“Antes había más trabajo. Aquí el Yori-hombre blanco- no se acepta fácilmente, no

es bienvenido”, dice.

Bema es de palabras cortas. Pertenece a una tribu ancestral, asentada en el Valle

del Yaqui, en Sonora. Que ha defendido con sangre su territorio a través de la

historia. En la actualidad, aún persiste esa lucha en contra de los gobiernos

federales y estatales.

“Somos diferentes a otros. En el carácter, somos más fuertes que alguien de

mucha fuerza”, asegura Bema.

Para encontrar la casa de El Capitán, Juan González, hubo que preguntar y recibir

negativas. El yaqui no habla fácilmente con extraños. El hombre de 94 años, es

vecino de Bema y uno de los más viejos de la tribu. También habita una casa de

adobe con techo de carrizo. Vive con sus hijos y nietos y escucha poco.

“Mi abuelo dice que no puede atenderlos. No quiere hablar”, señala el joven yaqui.

Juan sólo mira a los forasteros inquisitivamente. Cruza la pierna derecha y sujeta

su bastón contra el piso de tierra. No habla con yoris y ningún intento lo hace

cambiar de opinión.

Los yaquis se encuentran asentados en la Sierra del Bacatete, en Guásimas y

Puerto de Lobos-zona pesquera- y en las fértiles tierras de cultivo del Valle de

Yaqui. Son ocho pueblos: Vicam,  Rahum, Torim, Huiribis, Belen, Bácum, Potam y

Cócorit.

Aunque el Valle del Yaqui es uno de los más productivos del país y ricos. La tribu

carece de apoyos para trabajar sus tierras. Se ve obligada a rentarlas a los

agricultores de la región en 3 mil 500 pesos la hectárea al mes. No reciben apoyos

como Procampo y de acuerdo al yaqui Cornelio Molina “la situación de la tribu es

dura, pero el que tiene la sangre yaqui, tiene la obligación de defender los suyo”.

En las entrañas

Conforme se recorren las calles terregosas de Loma de Bácum. Se vuelve más

difícil hablar con un Yaqui. Al final de la jornada, justo cerca a la carretera que

conecta a la población de unos 2 mil yaquis con el resto de los sonorenses, se

encuentra Fortunato García Flores, de 50 años, descansando en el patio de su

vivienda con sus hijos.

“Estamos muy orgullosos de vivir aquí.  Mi papá estuvo en la guerra y una

hermana de él. La hermana menor anduvo en la guerra nunca perdió el rifle. Así

andaban y yo quedaba asombrado de mi tía porque era mayor que mi papá. Mi

papá murió primero que mi tía. Mi tía me contaba como andaba a pie desde  aquí

hasta Hermosillo entre los cerros y todo el sufrimiento que pasaron”, cuenta

Fortunato.

Abierto para conversar, el hombre de 1.80 metros de estatura, tez morena clara,

Complexión robusta y espeso bigote negro, habla de los problemas que la tribu

tiene por el territorio y de las presiones de los gobiernos en turno para despojarlos.

“En la política hay 40 millones de pesos en la Cuchilla del Lobo. No los quiere

retirar la tribu. El gobierno desde siempre ha andado detrás de todo lo que está del

otro lado del río. Nos han presionado mucho. Hace ocho años no tenemos crédito

para la siembra. Estamos arrendando a personas de fuera. La renta  no las pagan

muy barata. La hectárea 3 mil 500 pesos. A ellos les llegan mil pesos de

Procampo por hectárea. Trabaja la tierra y la tierra no es de él”.

La tribu esta lastimada, asegura, desde la época de Porfirio Díaz, cuando los

yaquis se vieron obligados a dispersarse en la Sierra para evitar ser secuestrados

y llevados a Valle Nacional en Yucatán.

“Por eso la tribu quedó resentida y dicen que somos muy bravos. Por eso decían

que los yaquis eran matones, salvajes. Porque defendían primero a sus hijos

luego a sus tierras. Haga de cuenta que como le hicieron a los judíos, venían los

blancos y agarraban a nuestra gente para llevársela a Valle Nacional. A  Porfirio le

debemos el ser tan bravos con la gente de fuera”.

Despojo

Desde la llegada de los colonizadores, la tribu ha luchado en contra de quienes

intentan apoderarse de su territorio.

En 1940, Lázaro Cárdenas del Río, integró las tierras y aguas a la tribu a través de

un decreto. Actualmente el territorio que defienden, se encuentra en unas 474 mil

hectáreas, que le fueron otorgadas legalmente en 1971.

La población yaqui se estima en unos 32 mil miembros, los cuales tienen una

memoria clara de la historia de despojo de territorio y de los intentos de los

gobiernos por someterlos. El último de 1997, ejecutado por el ex presidente

Ernesto Zedillo, durante la gestión de Manlio Fabio Beltrones, como gobernador del estado de Sonora, donde se expropiaron 2 mil 257 hectáreas, en su mayoría de riego, para ponerlas  a disposición del gobierno del Estado.

De acuerdo al yaqui Cornelio Molina, asesor de las autoridades tradicionales yaquis, con esta expropiación en el plano de ejecución se marginan 40 mil hectáreas.

El gobierno federal colocó en un fondo 40 millones de pesos para concluir con la expropiación. A la fecha, la tribu no ha retirado el recurso. Como muestra de su inconformidad, aunque reconocen que el problema para ellos es de gravedad.

“La reforma agraria engloba todas las formas de tenencia y olvidó el territorio. Ese es el problema principal, ante lo que es  la ley, no tiene cabida la demanda que tiene la tribu como un pueblo indio, porque la reforma  no ampara la visión que tenemos. El problema es la delimitación de hasta donde encuentran facultad los gobernadores de la tribu sobre el territorio”, indicó.

Cornelio aceptó que las presiones del gobierno hacia su pueblo, han sido bastantes. Las condiciones de marginación en las que habitan, se observan a simple vista.

Existen problemas de rezago y aunque ya hay yaquis que desde hace años acuden a las escuelas públicas, al verse imposibilitados a trabajar sus tierras por falta de recursos, hay algunos que salen a trabajar a las maquiladoras.

En un documento emitido por las Autoridades Tradicionales  Yaquis, se explica que “para la tribu yaqui, la acción legal que se cometió en 1997, exhibe al estado mexicano como el principal opositor  de la tribu yaqui y de los pueblos indios”.

Y establece que:

“La tribu yaqui y el resto de los pueblos indios, somos actualmente el resultado de un hecho político, porque nos arrebataron o limitaron nuestro derecho a gobernarnos, y a disponer nuestro destino como pueblos. Somos el resultado de un hecho militar, porque solo han podido oprimirnos con la fuerza de las armas. El resultado de un hecho económico, porque nos despojaron la mayor parte de nuestro territorio y nuestro derecho para dirigirnos productivamente, distribuir  la riqueza y formas de organización social”.

Promesas incumplidas

A los Yaquis, también les han hecho promesas a través de las distintas administraciones.

La más reciente, fue el 28 de mayo de 2001. Vicente Fox Quesada, ex presidente de la República, acudió a Sonora al  territorio yaqui y firmó un convenio de colaboración con los tres órdenes de gobierno y los ocho gobernadores yaquis, para consolidar un Plan de Desarrollo de la Tribu Yaqui.

“Este convenio tiene cuatro ejes principales: el desarrollo político, que incluye la conformación del marco jurídico que derivará en iniciativas para el Congreso local y en su reglamentación. El desarrollo económico, la agricultura, la ganadería, la pesca, la acuacultura, el ámbito forestal y el apoyo a proyectos productivos.

“También incluye en el acuerdo el desarrollo social, lo que tiene que ver con la salud, con el agua potable, el

saneamiento ambiental, la vivienda, caminos, carreteras y seguridad pública; principalmente el apoyo a la educación,

la cultura y el deporte”, prometió Fox Quesada en aquella ocasión.

El convenio también establece promover fuentes de financiamiento para productores que no tienen acceso a crédito.

Y tomar en garantía los recursos de Procampo para solucionar el problema de cartera vencida de los miembros de la

tribu.

Vicente Fox se comprometió a apoyar a los yaquis con infraestructura para sus siembras.

“También instruyo a Xóchitl Gálvez, a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación y a la

Comisión Nacional del Agua para que en coordinación con autoridades de la tribu yaqui y el gobernador del estado,

atiendan en el plazo más breve posible la demanda de la tribu de recibir la infraestructura hidroagrícola del distrito de

riego “Colinas Yaquis”, que habrá de pasar a manos de ustedes”.

La realidad en el 2009, es que los miembros de este pueblo, tienen que rentar sus tierras a productores externos para

poder vivir.

Día Siete solicitó al gobierno de Sonora,  a través de la oficina de Daniel Durán Puente, secretario del Ejecutivo,

información sobre el seguimiento de este convenio firmado con Vicente Fox. No se obtuvo respuesta.

La respuesta que sí hay, es que una familia Yaqui sobrevive aproximadamente con 500 pesos a la semana, según

Fortunato García.

“Se rajó Vicente Fox. Le quedó y les sigue quedando grande el paquete de la tribu”, asegura Cornelio.

Las autoridades tradiciones, proponen que se establezca una Ley Indígena en Sonora, que contenga las demandas e

inquietudes de los pueblos indios.

“No hay una ley, en el 2003 se discutió una iniciativa. Pero no incluye el sentimiento real de los pueblos indios de

Sonora. Allá en Hermosillo hicieron foros, con quien sabe qué gente. A esos les preguntaron. No hubo ahí ningún

yaqui”.

Mujer yaqui

Se llama Elisa García, tiene 29 años y habla con pasión. Sus respuestas son contundentes. Aborda con facilidad tanto

el tema del matrimonio, tradiciones, danzas, religión, como del libro “México Bárbaro”, de John Kenneth Turner.

“Yo le agradezco a mi Dios, primero el haber nacido, luego ser Mexicana y por último ser yaqui. Es lo mejor que nos

pudo pasar, pertenecer a la tribu. Gracias a Dios mis antepasados no fueron ultrajados, es un orgullo pertenecer a una

comunidad que ha sido firme, que no se ha revuelto”, dice.

Elisa está casada con un hombre de su tribu. Cuenta con estudios de bachillerato y recuerda que en su generación sólo

cinco muchachos de la tribu fueron a la escuela.

“Ahora ya van muchos plebes (jóvenes), eso es bueno. El hecho de haber ido a la escuela en otros lugares, nos va

cambiando la forma de pensar. Se va perdiendo la forma de hablar y la forma de vestirnos. Y la pobreza, hace que

muchos se vayan a las maquilas”.

La joven ve en el emigrar, un problema. Lo más importante para un yaqui tradicional es la pureza de su sangre.

“Se van para las ciudades a trabajar a las maquilas. Antes la gente no iba a las maquilas. Estaban aquí cuidando chivas. Eso de estar trabajando 12 horas en la maquiladora, la convivencia con la persona blanca es mucha. Se han venido a vivir gente blanca aquí, con las muchachas”, recalca.

La tribu vive  diferentes luchas. Así lo aprecia Elisa.

“Antes era por la tierra, todavía sigue, nunca pierde su valor. Ahora es una lucha contra todo, contra las mismas costumbres,  las modas, ahí está un hermano que anda con el pelo pa’ arriba. Ya agarró la moda, pero es una  imitación de otro. Los papás están luchando contra todo, la juventud sigue.

Elisa, pertenece a una tribu de mujeres de carácter fuerte, como se define. Aunque son las autoridades tradicionales las que gobiernan. La palabra de una mujer yaqui que sirve en la iglesia, tiene el suficiente peso para influir en decisiones.

Los “Surem”

“La tradición oral habla de la existencia de los “Surem” como sus antepasados, describiéndolos como gente sabia con

grandes barbas, que comía raíces y frutos silvestres; y vivía muchos años. ‘Un día supieron que venían unos padres

para bautizarlos, algunos no quisieron bautizarse y fueron a esconderse al monte debajo de la tierra y por eso se

convirtieron en animales, dicen que el principal gobernador es la hormiga, los otros son pájaros, conejos. Los que

fueron bautizados se quedaron en la tierra, esos somos nosotros, los de ahora. Los Sures todavía nos visitan cuando

llega el temporal’. Testimonio de Don Pedro Matus, comunidad de la Guásimas, 1994”. (Lutisuc, Asociación Cultural,

sitio web)

*Lengua: “Jiak Nokpo”

*Pertenecen al sistema lingüístico cahíta, de la familia yutoazteca.

*Ellos a sí mismos se llaman Yoeme, es decir “gente”, frente a los blancos o Yori.

*En la actualidad sobreviven en Sonora, dos de los veintitrés grupos Cahitas: los Yaqui y los Mayo.

(Día Siete 483)

PalabraSerrana

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Archivado bajo Día Siete, Reportaje, www.shailarosagelpoesia.wordpress.com

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