México, zona de desastre

El cambio climático asalta sin previsión a México. Lo inusual llegó este año, dejando a su paso muertos, desaparecidos, heridos y pérdidas millonarias en zonas donde nunca hubo catástrofes. Álamos, Sonora, uno de los “pueblos mágicos” del país, es uno de los 12 casos de desastre atípico que se han registrado a consecuencia del calentamiento global. El gobierno, dicen los científicos consultados, debe sustituir su estrategia reactiva por una preventiva y de reordenamiento territorial, para evitar oleadas de “refugiados ambientales”.

TEXTO:SHAILA ROSAGEL

@ShailaRosagel

Juana Martha Verdugo, nació, creció y murió en Álamos, Sonora. Auque su nacimiento fue quizás uno más en el registro civil y su vida transcurrió entre los cirios humeantes de la parroquia de Nuestra Señora de la Purísima Concepción. Sin marido, sin hijos, soltera a sus 60 años, su muerte fue conocida más allá de los linderos del pueblo.

Las aguas del arroyo La Aduana, desbordadas por el paso del Huracán Norbert por el estado, se la llevaron del centro de la pequeña ciudad. La sacaron de su cama y la arrastraron siete kilómetros hasta la localidad llamada Las Cabras.

Nunca se habló tanto de Juana Martha, ni en los rezos domingueros a los que asistía puntal. Ni en la mesa de sus dos hermanos, Felipe y Jesús Verdugo (49 y 75 años respectivamente), también solteros, con quienes compartía el hogar.

Jamás los nombres de los cinco residentes de Álamos (cifra oficial), que al igual que  Juana Martha, murieron en medio del cauce del arroyo La Aduana, fueron tan importantes y comentados.

Todavía hoy existen ausentes en los hogares del poblado. A la fecha corre la voz de aquellos nombres tan conocidos entre los 25 mil habitantes distribuidos en la cabecera municipal y las rancherías aledañas.

La madrugada del 12 de octubre de 2008 cambió la historia de uno de los 20 Pueblos Mágicos de México, la de los alamenses que azorados e incrédulos observaron la destrucción y olieron el fétido olor a muerte que emanó de las entrañas de la tierra revuelta del arroyo y sus escombros, que destruyó alrededor de 500 casas. En sus 324 años de vida, nunca había sucedido algo semejante.

El sábado 11 de octubre en las calles empedradas de la también conocida Ciudad de los Portales, se anunciaba la llegada del huracán Norbert.

“Andaba el que anuncia diciendo que vendría fuerte el huracán y que tomáramos precauciones, pero la gente no creyó, porque aquí nunca pasa nada, la gente no hizo caso”, recuerda Enrique Olivas, originario de Álamos.

Enrique y su familia viven en la colonia La Colorada, a lado del cauce del arroyo Agua Escondida. En la madrugada de la inundación, salieron con el agua hasta la garganta.

“Aquello era horrible, se veían los carros como barquitos de papel, unos gritos por todos lados, era una cosa exagerada, carros con personas adentro, los árboles pasaban arrancados con todo y raíz”, dice Mercedes Ruiz.

La población de Álamos, lejos de tomar precauciones, se sentía protegida, incluso habitantes de Huatabampo, Sonora, en donde los huracanes históricamente amenazan y causan algunos estragos en las playas de Huatabampito, se trasladaron dos horas y media de carretera desde la costa  hasta la zona serrana de Álamos para resguardarse.

“Siempre pensamos que por estar rodeados de cerros, jamás nos pegaría un huracán, nos sentíamos seguros,  decíamos que a nosotros los ciclones, nos hacían los mandados”, dice un lugareño que perdió su patrimonio.

La ciudad ubicada en medio de las faldas de los cerros, jamás imaginó que la lluvia sería su verdugo. Que escurría por aquella Sierra verde y amigable y la cubriría con la fuerza de su torrente mientras dormía.

Donde nace la belleza

La Real de Minas de la Limpia Concepción de los Álamos, fue fundada en el año de 1684 por españoles tras el descubrimiento de minas de plata en el poblado La Aduana. Llegó a ser el productor número uno en el mundo de este metal precioso.

Cuna de familias de abolengo y de mayor riqueza de la provincia de Occidente y del luego decretado estado de  Sonora (Almada, Robinson Bours, Salido, Güereña).

La ciudad fue también capital de la Provincia y del estado en dos ocasiones, en 1827 y 1865.

Álamos es el terruño de María Félix, mejor conocida como “La Doña”, quien fue un icono de belleza en México y el mundo, del tenor y doctor Alfonso Ortiz Tirado y compositores contemporáneos como Arturo Márquez, quien lleva su música alrededor del globo.

“No, no, no. Te equivocas. Yo he de haber nacido en Sonora, en mi tierra de Álamos, con mis montañas, con mi aire, ahí yo creo que nace la belleza”, dijo María Félix en una entrevista que sostuvo con Ricardo Rocha en 1994.
Según la historia en el año de 1868, ocurrió una inundación. Sin embargo de magnitud nada semejante a la ocurrida recientemente.

Álamos como centro minero floreció, pero en 1909, debido a la Revolución Mexicana y a los altos costos en su producción, las minas cerraron.

A partir de la década de los años cuarenta del siglo xx, el poblado empezó a rescatarse por extranjeros, que admirados por el clima y belleza de la ciudad, migraban cada año y restauraban las construcciones abandonadas por las familias alamenses adineradas que emigraron al Valle del Mayo y del Yaqui, para dedicarse a la agricultura, después de la declive de la minería.

La ciudad a partir de 1992, entró en una seria crisis de agua, como casi todo el estado de Sonora. Los tandeos del vital líquido empezaron a ser cotidianos y formar parte de la estrategia para la distribución del agua en las colonias (sequía que originó la pérdida de cientos de cabezas de ganado).

Doce casos atípicos

Álamos no es el único caso atípico registrado en el 2008, a consecuencia de los efectos del cambio climático.

Según un reporte publicado en la página web de la Secretaría de Gobernación (Segob), de agosto de 2007 al mismo mes de 2008, ocurrieron once declaratorias de desastre por eventos climáticos denominados como “atípicos”, con una inyección millonaria de recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).

Las lluvias extremas en Tabasco en octubre de 2007, afectaron a 17 municipios; la inundación atípica en Chiapas en diciembre de 2007; Oaxaca en junio de 2008 con lluvias extremas e inundaciones que abarcaron a 21 localidades.
En julio ocurrieron varios eventos en todo el país.

En el estado de Tamaulipas se  afectaron  13 municipios, en Zacatecas, uno;  Veracruz, 27  y en el norteño estado de Chihuahua, en dos eventos distintos (julio y agosto), fueron  siete.

San Luis Potosí, no fue la excepción, con 17 comunidades inundadas. Finalmente según el registro, en agosto de 2008 ocurrió una inundación en Aguascalientes que afecto a siete de sus localidades.

El monto destinado para atender tan solo estos casos, con recursos tanto estatales como federales, ascendió al 83. 11 por ciento del  total destinado en el año del Fonden. (Total: 6 mil  578 millones 903 mil 426 pesos, de los cuales 5 mil 467 millones 790 mil 414 pesos, se ejercieron en desastres naturales atípicos).

Lo sucedido en Álamos, entre los casos normales o recurrentes, fue algo jamás visto en Sonora. De acuerdo con la doctora Sara Cecilia Díaz, investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), fue consecuencia del aumento de la temperatura del mar y con ello la intensidad del huracán, así como la cantidad de lluvia.

“Estos fenómenos no se predicen con mucha anticipación, si uno revisa los registros de Álamos, probablemente ya se hayan presentado. Lo vemos porque las lluvias que pueden traer los ciclones tropicales, llegan afectar hasta Arizona. Se tiene que revisar la historia y ver cuándo se daban estos fenómenos”, explica.

Sin estrategias

Carlos Gay García, director del Centro de Estudios de la Atmósfera de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advierte que, en general, la totalidad del país carece de preparación suficiente para enfrentar los efectos del calentamiento global.

“Si piensan esperar el 2050 con Fondenes y Fopredenes (Fondo de Desastres Naturales y Fondo para la Prevención de Desastres Naturales, Fopreden) vamos a ocupar bolsas llenas de dinero para enfrentar los millones de damnificados”, dice.

Los fondos que maneja el país para hacer frente a una contingencia ambiental, como el Fonden tienen que ver con un modelo que alude a un gobierno reactivo. Es decir, reacciona cuando sucede un desastre natural a través del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), incapaz de tomar acciones antes del meteoro.

De acuerdo a la página de la Secretaria de Gobernación, cuenta con un Atlas Nacional de Riesgos.

La Segob creó también el Fondo para la Prevención de Desastres Naturales (Fopreden), el Fideicomiso Preventivo (Fipreden) y el Fideicomiso Fonden-Alertamiento Sismológico.

El Fideicomiso Preventivo de este año, sólo cuenta con el apoyo a un proyecto en el estado de Nayarit y en el Fopreden, existen actualmente tres proyectos en cartera para apoyos de 2008.

Según Carlos Gay, los cambios en el clima y sus consecuencias empeorarán, no mejoraran. Por lo tanto, la vulnerabilidad del país dependerá de la preparación y las acciones en materia de prevención, señala.

El también miembro del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), considera que los conocimientos acerca de este fenómenos en México son globales y con un nivel de incertidumbre amplio.

“Sabemos que el país se calentará entre 1 y 7 grados, no sabemos si 1, si 7 , si la mitad, no lo sabemos”.

Detalla que las acciones que actualmente existen en México son  parcialmente financiadas por otros países como Gran Bretaña.

“¿Qué  quiere decir esto? Que en realidad no está muy clara la voluntad política para establecer estos planes de acción a nivel nacional y que se financie con recursos propios. Yo no puedo hacer una estrategia nacional y financiarla a pedacitos, a base de lo que me pueda dar el Reino Unido o los canadienses. No será el dinero en magnitud de lo que requiere México”, explica.

El experto en clima señala que la Estrategia de Acción Climática Para México de la Secretaría de Medio Ambiente y  Recursos Naturales (Semarnat), no especifica los recursos que se ejercerán para cada rubro que se plantea.
“Si estas estimaciones no están en el papel, quiere decir que se irán con los presupuestos normales de las secretarías de Estado”, anota.

Falta investigación

Actualmente en el país existe un escaso apoyo a la investigación, mientras la incipiente estrategia de cambio climático se basa en reforestar y reducir las emisiones de Bióxido de Carbono.

“Necesita tener un cuerpo académico, investigación y desarrollos tecnológicos. Cómo se va a enfrentar a un problema que abarca 2 millones de kilómetros cuadrados, con 300 investigadores en clima. No puede ser”.

Sara Cecilia Díaz, del CIBNOR, coincide con Gay García en la falta de apoyo a la investigación.

“Cuando se abren convocatorias y uno somete un proyecto, si eres afortunado y fuiste aceptado, viene muy recortado como con un 10 por ciento menos de los que requieres”, explica.

Se requieren de estudios específicos para cada región. En el país existen varias zonas vulnerables, en donde los asentamientos humanos se ubican en el cauce de arroyos secos (Chiapas, 2005). Población en laderas de montañas, barrancas, en regiones de derrumbes, son áreas propensas a inundarse, como sucedió en Tabasco.

Las anegaciones registradas el año pasado y las recientes, responden a varios factores, no sólo al Cambio Climático, considera Lilia Gama Campillo, coordinadora de investigación de Posgrado de la División de Ciencias Biológicas de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco

A pesar de ello, la investigadora reconoce que el cambio en el clima, coloca a Tabasco en un alto grado de vulnerabilidad. Que incluso originará desplazados en un futuro (o refugiados ambientales), señala.

Qué hacer

En el tenor de la realidad que cada año se observan en el país, tanto en lugares comunes, como en casos atípicos, el científico Carlos Gay García considera oportuno planear una estrategia que conciba el reordenamiento territorial como una opción para prevenir los embates del cambio climático.

“Se tiene que estudiar las diferentes regiones, para establecer los diferentes usos de suelo que se le va a  dar a esa región, zonas que se desarrollen urbanamente donde la gente pueda vivir; que se puedan dedicar a la agricultura, a la conservación de bosques. Esto entraría en las cuestiones de ordenamiento. En ocasiones representaría movilizar una población, una que se estableció o asentó en un sitio donde no debería estar, esto debería entrar dentro de la normatividad que sirviera para fortalecer la capacidad de resistir a estos efectos”.

El reordenamiento territorial planteado entonces, haría repensar la situación en la que se encuentran cientos de comunidades en el país. Implicaría entonces millones de desplazados y refugiados ambientales.

“Si llegamos a tener una crisis ambiental, el gobierno no sólo tendrá que disponer de millones en el mercado cambiario para atenuar una crisis financiera; requerirá de millones y millones para hacer frente a una crisis ambiental. La cual trae consigo una crisis en todos los sentidos”, enfatiza el científico.

Yucatán y Veracruz, expuestos

La Península de Yucatán y el Golfo de México, se verán seriamente afectadas en los escenarios planteados hasta hoy. El primero con agudas sequías, desertificación y huracanes intensos, la segunda con inundaciones por el alza del nivel del mar.

Roger Arellano Lanza, investigador del Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán (CICY), resalta que actualmente se elabora el Atlas en donde aparecerán las zonas vulnerables de la Península.

El proyecto de nombre “Escenarios de Cambio Climático y Vulnerabilidad en la Península de Yucatán”, está en la etapa final.

Las actividades que se verán seriamente dañadas serán la agricultura, el transporte de materias primas y el turismo.

“Todo el vértice de la Rivera Maya, el norte de Cancún será la zona con mayor riesgo, porque aumentará la precipitación y la entrada de huracanes”.

Recientemente hubo pérdidas de cosechas por la sequía en la península, un fenómeno común en el lugar, pero más acentuado.

En el Golfo de México, son las inundaciones del 2005 las que encendieron los focos rojos. Adalberto Tejeda Martínez, director del Consejo Veracruzano de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico (Covecit), califica como atípico lo sucedido ese año en Veracruz.

“Fueron las más cuantiosas en cuanto a daños materiales en toda la historia. Se debe a que fue un año de una frecuencia particularmente alta en tormentas tropicales en el Atlántico; también al incremento poblacional”, expone.

El investigador coincide con los científicos entrevistados con la afirmación de la existencia de una crisis a los apoyos a la investigación.

Ante el calentamiento global, cada uno de los cuatro puntos cardinales del país, guardan sus secretos y responden de forma distinta. Habrá próximamente más Álamos, en donde la sorpresa sea la principal carta, o México podrá enfrentarse con las armas suficientes ante este fenómeno.

El tiempo lo dirá, lo cierto es que a través de este recuento y encuentro con diferentes voces especialistas de toda la República, el común denominador apuntó a que México, está apenas “en pañales” sin una estrategia firme, que pueda arrojar resultados a corto, mediano y largo plazo.

Noroeste vulnerable

Son necesarios estudios que lleven a conocer la realidad específica en cada región del país, como la realizada en el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste sobre el aumento del nivel del mar en el Golfo de California, dice la investigadora Sara Cecilia Díaz.

Entre los hallazgos de la investigación del CIBNOR destacan los 13 lugares específicos más vulnerables del Golfo de California, así como un índice sobre su riesgo.

Las proyecciones de los expertos indican que globalmente el nivel del mar aumentará de 20 a 80 centímetros para el año 2100. Pero, para el Golfo de California, los investigadores encontraron que la elevación será de uno a tres metros.

“Se identificaron 13 sitios más vulnerables que bañan el Golfo de California, en primer lugar, el corredor de Los Cabos. Luego La Paz, Loreto, Santa Rosalía, San Felipe. El alto golfo;  Puerto Peñasco, Bahía de Kino, Guaymas, Yavaros, Agiabampo, Mazatlán, Caimanero”, explica la investigadora.

En el estudio se tomaron en cuenta las actividades socioeconómicas mas importantes en la vida humana del lugar, como la acuacultura, turismo y la pesca. La infraestructura vial y portuaria, para obtener un índice de vulnerabilidad física, socioeconómico y biológico.

La zona más vulnerable resultó ser el Alto Golfo, en la unión de la Península de Baja California con el macizo continental, mientras que en segundo lugar empataron Mazatlán y el corredor de Los Cabos, San José del Cabo y Cabo San Lucas.

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