Bacanuchi exige a Grupo México y al Gobierno cumplir su palabra y limpiar el Río Sonora

Hoy, a dos años del derrame de tóxicos en el Río Sonora, el que se considera la peor tragedia ambiental de la minería en México, la población sonorense está más incomunicada porque Grupo México desvió el camino ejidal– antes más corto y en mejor estado– para construir su presa de jales alargando media hora más el tránsito para llegar a Cananea. El nuevo camino, dicen los pobladores, es más peligroso.

Por Shaila Rosagel/Texto y fotografía

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Bacanuchi, Sonora, 6 de agosto (SinEmbargo).- Hace dos años, cuando la mina Buenavista del Cobre derramó 40 mil metros cúbicos de tóxicos y metales pesados a su río, la comunidad de Bacanuchi, en Sonora, estaba casi incomunicada, sin señal de celular, con el único teléfono público descompuesto y con el camino de terracería para acceder a ella accidentado y casi imposible de sortear por las lluvias de verano.

Por eso la noticia del derrame catalogado como la peor tragedia ambiental de la minería en México, tardó hasta dos días en expandirse por los siete municipios afectados del Río Sonora y muchos de los pobladores bebieron y se bañaron con agua contaminada.

Luego de conocerse la tragedia, Grupo México y el Gobierno federal constituyeron el Fideicomiso del Río Sonora y con él llegaron las promesas. Prometieron 28 plantas potabilizadoras, una Unidad de Vigilancia Epidemiológica Ambiental (UVEAS), un plan de reactivación agropecuaria, remediación ambiental y la atención a la salud hasta 2029.

Para llegar a Bacanuchi se hicieron hasta tres horas y media para recorrer 43 kilómetros desde Arizpe por un camino deshecho. Los pobladores no han visto la remediación del río contaminado, sólo hay una potaliblizadora que funciona a medias y los habitantes están más empobrecidos. Por si fuera poco, Grupo México construyó una nueva presa de jales a escasos 15 kilómetros con Manifestaciones de Impacto Ambiental realizadas sin consultar a la comunidad, afirman.

De hecho, los pobladores se ampararon en contra del nuevo represo debido a que a la comunidad que se consultó fue a Bacoachi, una población ubicada a unos 40 kilómetros de distancia del represo.

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Hoy, a dos años del derrame, la población está mas incomunicada porque Grupo México desvió el camino ejidal– antes más corto y en mejor estado– para construir su presa de jales alargando media hora más el tránsito para llegar a Cananea.

El nuevo camino, dicen los pobladores, es más accidentado y peligroso.

“Yo creo que al ingeniero le pagaron más por cada kilómetro lleno de curvas y de derrumbes de piedra”, dice Eva Ramírez, pobladora de Bacanuchi.
Eva agrega que las piedras de los derrumbes que obstaculizan el tránsito, pesan entre 20 y 30 kilos cada una.

Ofelio Vázquez Rivera, presidente del Comisariado Ejidal de Bacanuchi, afirma que la población se siente burlada: “nos prometieron 28 plantas y nada más tenemos una y del salario que ganan los muchachos que la operan, pagan el diesel”.
Jorge Bustamente López, operador de la planta construida sobre una loma y que se inauguró el 4 de febrero de este año con un costo cercano a los 50 millones de pesos, afirma que la planta opera a un 40 por ciento, debido a que no cuenta con electricidad y funciona a diesel. Ahora la empresa que lo contrató le debe 750 pesos de combustible.

Alfredo Yánez, un poblador de Bacanuchi afirma que la planta no sirve de nada. Los habitantes le temen a la contaminación y prefieren comprar agua purificada.

“No hay ningún interés en mejorar. Han prometido que van hacer cosas y la gente sigue igual: batallando con el agua. Yo compro 10 galones a la semana para mi señora y para mí, pero hay familias que gastan más”, dice.
Don Francisco Vázquez tiene 70 años y está enfermo del corazón. Debe ir a Cananea a revisión médica constantemente, pero el camino resulta a veces un obstáculo difícil de sortear.

Para él las intenciones de Buenavista del Cobre son claras: la compañía quiere el oro y la plata que hay en sus cerros y, sus 150 habitantes, salen sobrando.

“La compañía lo que quiere es el pueblo. Quiere el ejido, por eso nos están cercando, nos quitan el camino y nos ponen ese represo con contaminantes aquí cerquita.

El represo está a unos 15 kilómetros de Bacanuchi.

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La tarde cayó en Bacanuchi. Después de transitar durante siete horas desde Hermosillo, la caravana de miembros de los Comité de Cuenca del Río Sonora arribó a la comunidad,luego de dispersarse por problemas con los vehículos durante el trayecto.

Para llegar de Arizpe a Bacanuchi hubo llantas ponchadas, vehículos descompuestos y más de tres horas para recorrer sólo 43 kilómetros. Distancia que en una carretera federal se recorre en 20-30 minutos.

Al llegar a la comunidad unas 300 personas se reunieron en la plaza principal y realizaron un acto de resistencia contra Grupo México. Antes agradecieron a los pobladores de Ures, Baviácora, Banámichi, Huépac, Aconchi, San Felipe de Jesús y Arizpe por trasladarse a la comunidad a pesar del difícil acceso.

Durante el mitin firmaron un Acuerdo para la Regulación de las Actividades mineras en territorios ejidales de la cuenca del río Sonora-Bacanuchi.

El documento fue firmado por los presidentes del ejido Bacanuchi, El Sauz, San Rafael y Puerta del Sol. Ahí se comprometieron a fortalecer sus ejidos por medio de la capacitación, asociación, asesoramiento y a través de la Ley Agraria.

Francisco Ramón Miranda, del Comité de Cuenca de Aconchi, afirma que el fallo del tribunal de Arizona, Estados Unidos, que ordena a la empresa matriz de Grupo México a entregar información sobre el derrame de la mina Buenavista del Cobre en 13 clasificaciones distintas, es una esperanza para enfrentar al “monstruo”.

“Que se agarre Grupo México porque en Estados Unidos sí se cumple la ley. La empresa desde niños nos han dicho que es un monstruo, pero a nosotros por más monstruo que sea, nos van a salir muchos tentáculos”, dice Francisco.
Y agrega: “Queremos agua limpia, pozos nuevos”.

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Rosa María Vázquez recuerda cómo cambió la vida de la pequeña comunidad tras el derrame del 6 de agosto.

“Soy nacida en el pueblo, he vivido 47 años aquí con una vida honesta, de trabajo, una vida que nos han cambiado un 6 de agosto de 2014: nuestras aguas que eran limpias, cristalinas, habían cambiado su color, por un color marrón, espeso que todo lo quemaba a su paso”, dice.
Días después, recuerda, muchas personas sin identificarse llegaron al pueblo: tomaron muestras de sus pozos, del río y se fueron sin dar explicaciones.

“Así estuvieron varios días hasta que dijeron que la mina Buenavista del Cobre había contaminado el río. Luego llegó Grupo México y nos dijo: ‘¿Cuántos garrafones de agua quieres?’ y nos dio cinco, luego 10, 15, 20, 50. El tiempo transcurrió y el agua se fue acabando. Daban dos garrafones por casa, luego uno, hasta que los quitaron, pero nuestros pozos seguían contaminados. Nos dijeron que Bacanuchi tendría la primera planta potabilizadora y ahí está, opera a un 40 por ciento y no tiene ni energía eléctrica”, dice.
Karen Peña, una ama de casa de Bacanuchi recuerda que ella y sus hijos se enfermaron de la piel. El agua de los pozos les quemaba. Fue por la contaminación del río, afirma.

Casi al finalizar el mitin, Esperanza García de Baviácora, reclamó al Presidente Enrique Peña Nieto, su falta de interés en visitar la zona afectada por el derrame de Grupo México.

“Nunca ha venido desde que ocurrió el derrame. En todo este tiempo, no se aparado por aquí”.

Texto publicado en SinEmbargo.mx el 6 de agosto de 2016.

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En el Nochixtlán profundo, una maestra lucha contra el hambre y la ignorancia

Una escuela con un aula en ruinas. Una biblioteca a la que no se puede pasar porque el techo está por derrumbarse. Niños que van sin comer y no aprenden, porque tienen hambre. Una maestra bilingüe que vive en un cuartucho, con una cama hecha con cuatro mesas y con un techo de lámina galvanizada sostenido por unas piedras para evitar que se lo lleve el viento. Es una maestra rural con 20 años de experiencia en lidiar con la miseria… es una entregada profesora mexicana.

Maestra.

Maestra Adelaida. Foto: Cri Rodríguez.

Por Shaila Rosagel

Nochixtlán, Oaxaca.- Adelaida Alavés Cruz enseña a su grupo multigrado en la escuela bilingüe Adolfo López Mateos la pirámide alimenticia. Los lácteos, los cárnicos y las legumbres. En las paredes del aula hay dibujos: una chuleta, un litro de leche. Hay cartulinas que hablan de las propiedades de las vitaminas y minerales, pero los niños que ahí estudian van sin desayunar o con una tortilla con sal en el estómago.

Unos, dice Adelaida, llevan una bolsita de plástico con una tortilla de trigo para el recreo, con salsa. Otros nada. Y la maestra, para poder explicar por completo la pirámide alimenticia, lleva desde Nochixtlán algunas muestras de alimentos para que los conozcan. En ocasiones sólo envolturas.

La escuela no está en la cabecera del municipio. Es un pequeño plantel compuesto por tres aulas ubicado a 35 kilómetros de terracería [hora y media de camino] de Nochixtlán en Llano del Sabino Apazco, una comunidad indígena mixteca, en donde los niños hablan primero su lengua y después el español.

“Trabajo con otro compañero. Atiendo tres grados: cuarto, quinto y sexto. Las condiciones de la escuela y de la comunidad son precarias, tengo niños que caminan de sus casas para llegar hasta una hora. Esté lloviendo o haga calor. Hay niños que llegan sin desayunar y otros que tomaron cafecito con un taco, un huevo o sopa”, dice Adelaida.

La comunidad está compuesta por unas cuantas familias, pero a la escuela llegan también niños de preescolar desde puntos aledaños, pequeños asentamientos sin electricidad. En total hay 42 alumnos, la mayoría de primaria.

El material didáctico es escaso y la escuela sólo tiene dos computadoras viejas y obsoletas de segunda mano, donadas por el municipio. Las aulas tienen vidrios rotos por donde se cuela el viento helado del invierno y ventanas que se cierran con ganchos de ropa.

No hay una dirección como tal, pues está ocupada como dormitorio de la maestra, debido a que el lugar destinado para los maestros son unos cuartos de adobe a punto de derrumbarse.

Adelaida acondicionó una de las aulas para guardar materiales: papel china, resistoles, colores, lápices, algunos juguetes didácticos y papelería. Ahí llena sus actas y hace las juntas con los padres de familia.

Las aulas equipadas para la clase tienen pupitres despostillados y en las paredes hay cuadros sinópticos y varias cartulinas sobre distintos tópicos hechas por los alumnos.

“El Gobierno federal nos habla de calidad de educación y estoy consciente de que debe haber, pero cuando realmente tengamos las condiciones. En las condiciones que llegan los niños es muy difícil lograr la calidad que dice el Gobierno. Nos quieren someter a un examen como si fuéramos todos iguales, evaluación a los alumnos y docentes, infraestructura y todo”, comenta la maestra.

En la primaria hay una biblioteca a la que no se puede entrar, pues el techo está a punto de caerse. A un lado hay un salón derrumbando que alguna vez fue un aula. Los alumnos tienen prohibido acercarse por ahí. Podrían sufrir un accidente.

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Los niños de Adelaida comen dos veces al día. En la mañana antes de irse a la escuela y por la tarde, entre las cinco y las seis.

Cuando llueve, llegan empapados y con los pies mojados. La maestra debe interrumpir la clase, pues los alumnos tienen los pies fríos y no se pueden concentrar en la clase. Entonces empiezan a jugar, para que sus cuerpos generen energía y puedan concluir con la jornada.

“Hay veces que está lloviendo y llegan todos mojados, empapados, llenos de lodo sus piececitos y me dicen: ‘maestra no aguanto, tengo mucho frío’, y como afuera la escuela no tiene techo, dentro del aula tengo que hacer actividades para que su cuerpo genere energía”, dice Adelaida.
Un niño con hambre, explica la maestra, difícilmente puede apropiarse de conocimientos o rendir lo que debe en el salón de clases. El alumno antes de poner atención a lo que se escribe en el pizarrón, o a la exposición del maestro, piensa en comer.

Verónica Jacobo Gaytán, presidenta del Comité de padres y madre de tres niños, dos de ellos estudian quinto y sexto grado en la escuela de la comunidad, dice que sus hijos desayunan antes de irse a la escuela y vuelven a comer al caer la tarde.

“A veces les traigo un taquito a la escuela para que aguanten para la tarde. En la noche cenan un café o un atole”, dice. La mujer invierte 500 pesos a la semana para alimentarse ella, su esposo y sus tres hijos.

Jacobo explica que la comunidad siembra para autoconsumo trigo, maíz, frijol, chícharo y habas. Los niños trabajan la yunta para ayudar a su familia. Es una comunidad de migrantes.

“No hay empleo, uno siembra para comer. Hay muchos que se van al norte a trabajar. La mayoría de las señoras estamos en la casa y los esposos en Oaxaca o en el norte. El norte, así le dicen”, explica.
Las familias del Llano del Sabino han solicitado en varias ocasiones al municipio una barda para la escuela. Ha sido inútil. Los niños apenas tienen aulas viejas y unos baños que apenas funcionan.

La situación de la comunidad empeoró durante los últimos días, pues los alimentos que llegan desde Nochixtlán se encarecieron por los bloqueos.

Antes compraban cinco panes por 10 pesos, pero ahora por el mismo precio, sólo se llevan cuatro. La carne de res subió de 80 a 120 pesos el kilogramo, mientras que el queso pasó de 20 a 25 pesos. Lo mismo sucedió con el chile verde, el refresco y algunas hortalizas.

Sin embargo los padres y madres de la comunidad apoyan a los maestros en su movimiento, dice.

“La maestra significa mucho, porque nos ha apoyado con nuestros hijos. Siempre está al pendiente si ocurre algo feo, de inmediato platica con nosotros. Las clases que se están perdiendo, se van a reponer, ellos ya acordaron eso con los padres y estamos de acuerdo”, afirma.
Adelaida gana 4 mil 500 pesos a la quincena. Gasta 700 en ir a la ciudad de Oaxaca los fines de semana y 500 pesos en materiales para que los niños que no tiene dinero para comprar, puedan trabajar y hacer sus tareas.

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La maestra vive en la comunidad durante la semana en un cuarto azul que era la dirección de la escuela primaria donde da clase. Lleva seis ciclos escolares y la profesora que estaba asignada antes que ella, vivía en un cuarto de adobe que está a punto de caerse.

Por eso, la dirección es el dormitorio de Adelaida. Aunque está en mejores condiciones que el cuarto viejo de adobe, el lugar no es para nada acogedor.

La profesora vive ahí con su hija de cuatro años. Duerme sobre cuatro mesas, con una colchoneta sobrepuesta, porque no tiene cama. El techo es de lámina galvanizada y está agujerado. Para que no le caiga agua, Adelaida colocó un hule que pende del unas vigas de madera apolillada que sostienen la lámina. Eso impide además que durante el invierno el frío les queme la cara.

El techo de lámina está sostenido por fuera, por piedras para evitar que el viento se lo lleve. Las condiciones son precarias, pero la maestra dice que ha vivido en condiciones peores durante sus 20 años de carrera.

Dos décadas de andar de comunidad en comunidad. No en ciudades como Nochixtlán donde se puede encontrar casi todo.

“Esta es una de las mejores comunidades. Estuve en una comunidad donde no hay agua, no hay energía, no había escuela… la fui a fundar. La mitad del salón era el espacio donde tenían sus reuniones o cosas la autoridad, donde no había bancas, ellos con unas tablas hicieron la banca para que  los niños pusieran sus cuadernos. En otra comunidad que está en la cima del cerro, hay condiciones terribles. No había energía eléctrica y mi cama estaba a un lado de donde daba las clases. No había pizarrón, con unos rotafolios les enseñaba. Las condiciones eran pésimas”, relata.

En ese momento la maestra Adelaida se quiebra y rompe en llanto. La única vez que se enjugó las lágrimas, antes de eso, fue cuando habló de sus niños hambrientos. Se lleva las manos al rostro y se cubre los ojos.

“Por eso me da mucho coraje con el Gobierno cuando dice que pedimos mucho y no hay condiciones. Me duele mucho, no es posible, no es justo que nosotros hemos dados nuestra vida en las comunidades. Yo llevo 20 años, como para que de la noche a la mañana nos quieran quitar nuestro trabajo donde ganamos una miseria, con 4,500 pesos a la quincena es difícil vivir. Yo he tenido que viajar de comunidad en comunidad, abandonar a mis hijos. En donde he podido llevarlos conmigo, han estudiado ahí”, explica.

Pero aún, en esas condiciones paupérrimas, la maestra ha visto emerger de sus alumnos, hombres y mujeres profesionistas.

Aún con hambre, dice, hay niños que sobresalen. El método con el que aprenden es distinto al de las ciudades y poco convencional. Los alumnos aprenden a partir de su comunidad e investigan.

“Yo le compruebo al Gobierno que lo que dice, que en Oaxaca no hay calidad educativa, no es cierto. Nos han denigrado tanto. La Reforma Educativa no tiene nada de educativo, y nosotros de educación bilingüe, hemos tratado de trabajar de una forma diferente, desde muchos años y nos ha dado buenos resultados”, indica.

Adelaida estuvo becada en 2006 en California, Estados Unidos. Ahí dio clases de español durante un año y pudo experimentar otras condiciones de trabajo: aulas equipadas. Papelerías completas. Cafeterías para los maestros. Salas con decenas de computadoras para los niños.

“Pero los niños están mecanizados. Trabajan con métodos de enseñanza obsoletos; la forma en la que trabajamos aquí es muy buena, los niños investigan. Van y hacen entrevistas y elaboran sus reportes”, dice.

Adelaida recorre el camino de terrecería que conecta a la comunidad con Nochixtlán. Es un camino de tierra colorada serpenteante en medio de los cerros y barrancas.

Durante el camino, la maestra recuerda que cuando inició, hace 20 años, su primer comunidad fue el Llano del Sabino Apazco, pero sólo había veredas.

El camino sólo llegaba a unos cuantos kilómetros de distancia de Nochixtlán y el resto había que ir a pie en medio del monte. Cuando llovía, la tierra colorada y chiclosa, se le pegaba en los zapatos.

“Lo que es el destino, ¿verdad? En esta comunidad empecé y ahora estoy de regreso. ¡Pero cómo ha mejorado! Ahora hay camino, pueden entrar combis, transporte. Antes llovía y se quedaba uno incomunicado”, recuerda.

Texto publicado en SinEmbargo.mx el 14 de julio de 2016. Ver Video.

 

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EL DESPOJO DE LA MUERTE

Por Shaila Rosagel

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I.- SUEÑOS

Anoche soñé que estaba muriendo y que una luz brillante me llamaba. Vi un cielo lleno de colores y escuché tu voz llamándome. La felicidad que me embriagaba era tan grande, que no quería despertar. Yo era tan liviana, que casi no sentía mi cuerpo. Pesaba lo mismo que una hoja al viento y sabía que estaba dormida, pero a la vez que si llegaba hasta donde estabas tú, quizás no despertaría. Pero desperté a la obscura y silenciosa alcoba con un sentimiento extraño de melancolía y dejé el sueño atrás.

Pensé entonces que al verme tan triste y llorando a solas todo el tiempo por tu muerte, quisiste llamarme para abrazarme y arrullarme como lo hacías cuando era niña; imaginé que allá donde estás te hacen falta los cariños que yo te daba cuando regresaba a la casa de la huerta en Álamos y abría desesperada la reja, mientras te llamaba:

–¿Dónde está mi viejo chulo? ¿Dónde está?

Y al encontrarte sobrevenían los arrumacos: el abrazo, los besos, las risas. Los momentos más felices del encuentro después de meses sin vernos. Te encontraba en esa casa, mi viejo, que ahora está vacía. Ese lugar sabes, era mi raíz: podía andar por las ciudades, los espacios, ir y venir, dormir en distintas camas, sentir varios climas, pero al regresar a tu hogar, sentía que volvía al regazo, al calor del vientre, porque mi pasado estaba en cada uno de esos muebles acomodados en el mismo lugar desde hace 30 años.

A veces cambiabas la cama de posición: frente a la televisión o frente a la ventana luminosa por donde se podían ver los árboles de la huerta. Pero el resto de los muebles estaba en el mismo lugar: el retrato de mi tía Esperanza joven, sentada sobre el césped con su blusa roja, su falda negra y sus maravillosas zapatillas; el cuadro de los pavorreales que cubría casi la mitad de una pared de tu habitación; la vieja televisión sobre la cómoda donde guardabas tu ropa, algunas sábanas y los bordados de mi abuela. El cerdito rosa de plástico sobre el televisor y tus roperos. Esos roperos acomodados uno frente al otro, donde me reflejé tantas veces. En sus espejos vi el cambio de mi cuerpo: el de la niña que modelaba sus vestidos nuevos como aquel celeste de faldón amplio y aquellos zapatos nuevos que me compraste para mi primera comunión. Ahí observé que mi figura se veía distinta envuelta en el primer pantalón de mezclilla ceñido al cuerpo. Cuántas veces me reflejé en esos espejos. Cientos. Tantas como puedan caber en 30 años. Esos roperos también guardaban recuerdos de papel: los álbumes viejos con fotografías de mucho antes de que yo naciera. Me gustaba tanto husmear en ellos una y otra vez. Ver a Ventura, el gallardo primo de mi abuela de cabello rubio y ojos claros que murió joven de una enfermedad rara y que era tan guapo. Verlos a ustedes dos jóvenes en el bautizo de mi mamá y a mi abuela con ese vestido ajustado a su pequeña cintura y tú tan delgado.

En esa habitación crecí. En tu cama me cobijé en el invierno, dormí abrazada de la espalda de mi abuela, mi Juanita, y pasé nochebuenas y navidades. En tu sillón viejo reclinable, en ese en donde te sentabas a ver el Chavo del 8 conmigo en las tardes, mudé mis dientes de leche. A la imagen del Sagrado Corazón le recé el padre nuestro y al ángel de la guarda juntando las manitas a los cinco años y ahí mismo me dormí a propósito en otro lugar que no fuera mi cama, para que me llevaras cargando, me acostaras y me cobijaras. Lloro sólo de recordar ese tiempo. Se me hace un nudo en la garganta. Esa casa tan amada, ahora vacía y desolada. El que fue mi hogar y que puedo recorrer de memoria cada centímetro: de la recámara, al pequeño y angosto pasillo, a un lado el baño y luego la estancia separada con un arco de ladrillos de la cocina-comedor. Tan chiquita tu casita, pero tan cálida. ¡Cuántas veces nos sentamos a la mesa y discutimos de esto y aquello! Me contabas una y otra vez las mismas historias de cuando eras niño: la de la Barranca Violín y la fiesta fantasma que se te apareció en el monte de Santa Inés Ahuatempan, Puebla. Cuando el burro se erizó porque vio a la  llorona en una noche de luna llena, montada sobre las ramas de un viejo árbol gigantesco. Y mientras crecía, me ibas contando retazos de tu vida: que fuiste un niño huérfano, pobre y maltratado pues tu padrino te golpeaba a latigazos mientras rodabas por el suelo. ¡Cuánto sufriste mi viejo! En esa mesa tomando café con pan, compartimos secretos. Te conté los míos y me dijiste los tuyos. Siempre sentados en el mismo lugar, uno frente al otro.

Dime un secreto

Te digo el mío,

El susurro

y

La complicidad.

Volamos juntos,

Nos contamos historias.

Reímos a carcajadas.

II.-LA NOCHE MÁS TRISTE

Dejo el portal para el último tiempo. El pequeño portal cerrado de la casa. Fresco en el verano y frío como congelador en el invierno. Ahí acomodabas los catres cuando hacía mucho calor: el de mi nana pegado a la pared, el mío en medio y el tuyo cerca de la puerta de tela mosquitera. Era como dormir al aire libre con la obscuridad de la profundidad de la huerta frente a nuestros ojos. ¡Cuánto miedo me daba! Me imaginaba fantasmas, aparecidos y me arropaba hasta la cabeza con la sábana. Pero me sentía segura: tú estabas a un lado mío, ¿qué podía pasarme? Mi padre me defendía, solo bastaba con hablarte para que despertaras. En ese portal pusimos la mesa de los regalos y el pastel de mis quince años. Brindamos en medio de la música y el alboroto de los invitados, nos retratamos y fuimos felices. Ahí…tiempo después velamos a mi abuela, y al paso de 10 años, te velé a ti.

¿Dónde estás?

¿A dónde has ido?

¿Dónde está el calor de tu alma?

Ven,

Abrázame,

Consuélame,

Te extraño.

Tengo sed,

De tanto llorar.

Me estoy secando,

Agrietando.

En ese portal de tu casa, vi la imagen más dolorosa de mi vida: tú, adentro del féretro. Entraste por la puerta. Inmóvil. Con tu saco gris y la única corbata clara. De camisa blanca. ¡Ay viejo el dolor que siento al recordar es lacerante! De ese momento recuerdo retazos. Estaba aturdida y el llanto no me dejaba pensar, sólo sentir un profundo y doloroso sentimiento punzante. Un borbotón de emoción que se me salía del pecho. Yo con el alma rota. Irreconocible. Sabes, irreconocible. Nunca antes escuché mi propio llanto desgarrado ni sentí esa sensación de estar en un sueño. Un poco mareada para asimilar lo que nos estaba pasando. Era nuestro adiós de la vida juntos en la tierra. Me abracé a tu caja, como si fuera tu cuerpo hecho de madera y fui a comprarte flores: las más coloridas, claveles, como a ti te gustaba. Quedaste lleno de flores. Mías, de la familia y de los amigos que llegaron a velarte. Ahí pasamos nuestras últimas horas juntos. Ya entrada la noche todos se fueron y te quedaste tan solo en medio del portal, rodeado de veladoras y coronas. Me quedé contigo y ese frío invernal no fue suficiente para enfriar mi cabeza enloquecida y adolorida.

Al despertar, te vi en el féretro, como el día anterior y entonces me di cuenta que estaba viviendo tu muerte. De ese portal te sacaron los de la funeraria. Esos hombres para quienes eras uno más se llevaban tu cuerpo al panteón, al pie del los cerros, silencioso y conocido. Me abracé a ti, te di un beso en la frente, te dije mi último secreto y te pedí un favor. Entonces te sacaron, saliste por la puerta de tela y madera, te subieron a la carroza y caminamos.

Ahí,

Silencio

Susurra el viento

Al pie de los cerros

La tierra que te abriga,

Consuelo.

Bondadosa

Cálida

Arropadora.

Ahí,

Colmada de flores

Aún fresca está la tumba.

Ladrillos,

Cemento,

Sobre el cajón,

Un ramo de claveles de colores.

Tu casa,

Vacía,

Desierta,

No hay tregua para los recuerdos.

La taza del café, el vaso, la salsera

Tu foto, el chango que te regalé

El retrato de mi abuela.

Mi pensamiento

Ahí,

Al pie de los cerros

En tu morada.

Abrazado a ti.

La despedida en el cementerio

El deseo de dormir

Ahí,

Contigo.

Eternamente.

El miedo,

Al tiempo,

La espera,

Del abrazo,

El regocijo.

Ahí

Contigo.

III.- EL DESPOJO

El viento

mueve las hojas de los árboles.

Las flores

secas.

La casa

vacía.

La mudanza

se llevó

hasta el último

vestigio

de que ahí,

vivió

Benito Rosagel.

Tu sillón

La mesita con tus lentes

El televisor

Los discos de corridos

Los retratos.

La muerte

también se llevó

los recuerdos.

Arrasó como ventarrón

Tus aromas

Tus colores

Tu historia.

El ropero,

Los espejos,

El Sagrado Corazón,

La ropa,

Tus sandalias,

Tú.

La muerte no sólo te llevó consigo. Te fuiste y contigo, se fueron tus lugares. ¿En dónde me sentaré a recordarte y evocaré nuestros viejos tiempos? A mi regreso, ya no hay huerta ni casita, ni cada mueble en su lugar, ni las flores del jardín o las fotos viejas del álbum de la abuela. La muerte me despojó de todo aquello que tocaron tus manos alguna vez. La reja de la entrada está sellada y los árboles mueren de sed y tristeza.

¿Qué es la muerte viejito, sino el despojo de todo lo material que poseemos?

Tampoco está mi madre. El pueblo se ha quedado sin afectos. El gato huérfano y no hay un lugar, salvo el panteón donde reposas, a donde pueda ir a mi llegada. Todos se han ido ya. Queda el recuerdo nostálgico del pasado. Queda tu última morada. Ahí a donde llevaré las flores de colores que tanto te gustan para leerte un verso y sentir solo un instante, que aún estamos juntos.

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HA MUERTO MI PADRE, ANTES DE PODERLO ENCONTRAR

Por Shaila Rosagel*

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Murió casi como quiso. No padeció una enfermedad larga en cama, ni fue perdiendo la memoria poco a poco como mi abuela. Él, mi abuelo, mi padre de crianza, dijo un mes antes a las enfermeras del hospital– enojado por el mal servicio – que a ese lugar volvería sólo a morirse. Así fue: el martes 2 de febrero de 2016 llegó por la noche casi muerto. Su corazón estaba infartado y el oxígeno se le agotaba. Fue esa falta de aire y de latidos lo que mató al final su cerebro.

Ese martes para mi viejo no hubo nada extraordinario: A medio día comió dos platos de pozole: “sírvame más doña Nachita, le quedó bien bueno”, le dijo a la señora que le hacía la comida y comió a ese paso veloz y atragantado que siempre hacía cuando un guiso le gustaba de verdad. Por la tarde, se sentó en el jardincito a tomar el sol y a escuchar música. Doña Teresita lo vio feliz a las 4:30 de la tarde desde la vivienda de la vecina de enfrente, a quien le llevó la Comunión de los enfermos.  A la casa de mi abuelo no llegó, porque supuso que él estaba lo suficientemente sano para ir a misa y asumió que no necesitaba tomar la Comunión. De haberlo hecho, hubiera sido la unción para su alma que estaba a punto de iniciar su camino al más allá. Pero ella ni él lo sabían.

Falleció al día siguiente, luego de agonizar 22 horas. El miércoles 3 de febrero yo estaba en el Aeropuerto de Culiacán pues viajaba apresurada a encontrarme con él, cuando mi madre pronunció las palabras que me derrumbaron:“mija, me acaban de decir que tu tata, tiene muerte cerebral”.

Había muerto mi padre a sus 86 años, antes de poderlo encontrar. El hombre que me enseñó a caminar y que no me amamantó, porque no tenía tetas.  El único ser en este mundo que tenía mi adoración incondicional y el único que veía a su adoración en mí. Porque antes de nacer, vea usted, yo ya le generaba expectativas: compró un par de botitas y un sombrero, porque pensó que era niño. Pero fui niña y entonces tuvo que ir a buscar muñequitas.

Como hija de madre soltera y luego de que mi padre biológico abandonara a mi madre embarazada, ella tuvo que irse a ciudad Obregón a trabajar de secretaria y el abuelo materno propuso que me quedara con él y con mi abuela en Álamos, para que no anduviera “rodando” en guarderías. Entonces comenzó nuestra relación entrañable y el abuelo, se convirtió en mi figura más importante.

Pa

Benito Rosagel fue padre y madre. El abuelo, el tata que se hizo cargo de mí desde los tres meses de nacida. El que se desveló en las madrugadas, porque la niña quería jugar. El testigo de mis primeros pasos y palabras. El viejo que me enseñó que la brújula para andar la vida debía ser la honestidad, la lealtad y la moral.

Porque Benito era así: un ser humilde, pero no sumiso. Leal, pero no servil. En sus años mozos tenía las piernas rápidas hechas a base de tanto correr para tapar y destapar los canales de los árboles frutales que regó por más de 50 años en la huerta donde trabajó hasta el final.

Pero la edad no lo perdonó: mi héroe de brazos atléticos formados de tanto arrancarle la hierba mala a la tierra envejeció. En el último año su cuerpo se encorvó, el paso se le alentó y su oído, antes fino, ya no escuchaba con claridad cuando hablábamos por teléfono.

La última vez que lo vi, en noviembre de 2015, pasé por su casa para despedirme antes de tomar el autobús y me dio un regalo: Me acompañó a la terminal y cargó mi pequeña maleta como cuando él era más joven y yo más niña. Nos despedimos con un abrazo largo. Sentí en su delgado cuerpo entre mis brazos, su fragilidad y tuve un presentimiento: que era la última vez que nos veíamos porque alguno de los dos moriría.

El autobús emprendió la marcha y en el camino vi a lo lejos a la amada silueta caminar: pequeño, encorvado, con su sombrero. Llevaba el rostro adusto, enmarcado por ese delgado bigote que siempre usó. Se perdió de mi vista y sentí muchas ganas de llorar. Quise bajarme del autobús, perseguirlo, abrazarlo y besarlo. Pero no lo hice. Seguí mi camino, como lo hago ahora. Con la diferencia de que su partida me dejó rota. Desgarrada por dentro. Con la brújula que me dejó en la mano, para ahora sí, seguir sola.

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*Sobre la muerte de mi abuelo. Un pequeño homenaje a su existencia.

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Ayotzinapa, 4 months: The Dreams of Rafael

ClementeRodríguezok

The latest news, the ones of the end of the world, put in jeopardy the oficial version from its ground. The experts (specialist in evidences of crimes) from Argentina that participate in the case of Ayotzinapa said to the parents of the 43, then to the american agency AP, that they have doubts even of the only young man officially declared death: Alexander. They don’t know how his remains got to a table of the dump of Cocula.

This is the case of Ayotzinapa: the doubt in doubt. Today, four months ago, the young students of the Raúl Isidro Burgos school for education (teachers) of Ayotzinapa dissapeared, and the tesis of Jesús Murillo Karam, Attorney General, maintains as the only one: they are death. Fathers and activists associate the disappearing with the military; there’s no that is known,  investigation about it. Fathers and activists don’t trust the federal government to the point of having no more dialogue.

Four months few answers.

But the case has not stop being a reference of what México is around the world, really, and how its being governed…

By Shaila Rosagel

Mexico City, 26 of January (SinEmbargo).- Julio César López wanted to be a part of the marching band of the school of education called Raúl Isidro Burgos, of Ayotzinapa. “I want to be in that marching band, you will see that I’ll get it”, he said in an occasion to his father. “You will see”, responded.

Rafael López Catarino is the father of that young man. He has dreamt that he returns for the last four months. And every time the dreams are more frequent.

“The last time he looked better, not so skinny. He was a bit chubby. I was worried, really, that he didn’t eat there where they kept him. I see him getting here and into his room. I feel a lot of emotions. I can’t believe. The joy of seeing him. I feel so happy to se him that I don’t talk to him right away. When I want to talk to him, I wake up. I wake up to the sad reality: he is not here. We haven’t found him”.

Rafael pauses. His throat turns into a knot as he remembers the dreams that are more often with time, although  he doesn’t manage, in them, to talk to him, with his son Julio, one of the 43 boys kidnaped by policemen that, apparently, delivered them to organized crime.

Barely four months ago Rafael lived with tranquility. He planted an acre of land with crops of corn, flower and pumpkin, and although the field, says, doesn’t owe much, he helped with the fattening of some porks and sheeps.

His wife dedicated to vegetables and to wait their sons and his husband to eat supper. But from that 26th of September, the outlook changed for the family.

“Sometimes I feel like a can’t continue, without money. People are getting tired of helping. But these are our children; we have to remain here, with all the tiredness, headaches, the problems. My life has change so much: I am peasant and was sowing. I got tired and went to a shadow and then we went to the field. Now I don’t sow. I abandoned the field, the harvest got ruined and had to sell the animals”, says.

For Rafael, his wife is the one that carries the worst part. “She is ill from the kidneys, and it’s minutes, hours, days, weeks and weeks that we can’t see our son. Sometimes I’m on the transport and I listen people talking about us and I’ll like to tell them: ‘Since they are not your kids, it doesn’t hurt them’. But I hold it”, tells.

The mother of Julio prays every momento to finding his son, says Rafael. The Pray, the only weapon that she owns to support the search, takes away all her sleep.

“Its 12 o cloak at nigh and my woman  is still praying. She is tired, she prays day and night. I understands she is a desperate mother, but sometimes I tell her: ‘Sleep now, woman’, because she gets up at five in the morning to buy the vegetables. Sometimes she doesn’t respond well to me or to my other children and I tell her we must be considered. A mother suffers more for a kid”

Rafael remembers Julio. Always takes him with him. He searches for him and continue to do so. Doesn’t believe the version of the Attorney General of México (PGR) and remains with hopes that his son is found kidnaped in some place around the mountains.

Some have told them that they saw them alive. the mule drivers, the ones that go up and down the mountains. Images que get charged with life in the mind of the father. He pictures him over there, any place, working, kidnaped and without the possibility of escaping.

Julio did his test to became a teacher in Ayotzinapa when he was 24 years old, because he helped his father in the crop all his life and worked other plots to make some money. “My son was good. He wanted to buy me a caterpillar when he worked, so that I woundn’t be in the mud, because one is the mud from very early in the morning. Why God takes away the people that are the nicest?”.

***

“When we got to the school, the two sons that always go with him were not there. He was devastated. He saw us and hugged us with tear full eyes. We told him that we will stay with him, pero he said: ‘Go the march, go, the fight continues, it has to go on’. He was with the head up, full of pain, but head held high”, narrates José Isabel García Mora, family of Alexander Mora Venancio.

Is the scene that happened a month and a half ago when Ezequiel Mora Choca, father of Alexander received the news that a molar and a bone of two centimeters located between the remains that the PGR found in Colcula, were from his son.

That day, Ezequiel, widow since five years before and taxi driver in Tecoanapa (state of Guerrero) lost hope of finding his sin alive and cried his death. He Broke from the pain, without a body to bury.

“Now, a month a half later, I feel bad because they are deceiving myself with the remains of my son. I don’t believe anything of the government, I give them five days to deliver me Alexander Mora alive”, said an aroused Ezequiel. The voice of Ezequiel shakes: they didn’t even gave to him the molar and the bone of Alexander, to give it a burial, take them to the cemetery of El Pericón.

“[The Presidente Enrique] Peña Nieto has sons, if they kidnaped or killed one, he would want revenge very fast” says with desperation.

There’s rage in Ezequiels tone of voice. The anger of a man that left his life, the taxi he drove, to remain day and night in Ayotzinapa to wait for the remains of his son.

However, there is confort in that. The hope of seeing his son again with life got turned on again after the version of PGR, that is imposible to recognize the other 42 in those black bags of ashes.

“they want to turn off the movement by saying that the young men are death. To my, my son isn’t death, he is alive. Nothing probes the contrary, not even the tooth or the little piece of bone that may have taken off him. I want my son alive”, said.

Life for Ezequiel and the rest of his family suffers the absence of alexander, because he was the youngest of 5 brothers.

One of the brothers lives in Los Cabosm Baja California Sur, another one is a laborer in the United States and two more of the youngest live with him in El Pericón.

“There is a lot of sadness, he is the youngest boy of all. Y want him alive” insisted.

Alexander was a young educated boy that lived in a house of a seeling of metal sheet, a floor of dirt, with two of his brothers and his father.

He studied the first semester, had 19 years old when he disappeared in Iguala, along with other 42 classmates.

When he decided to join the school in Ayotzinapa, his father opposed in the begining.

However, the wish of Alexander to be a normalista (student to become a teacher) and manage to approve the tests to get in, convinced Ezequiel to allow the boy to get in school.

Although it has being four months of absence and that he is the only of the 43 that officially, according to the PGR, is identified, his father doesn’t resign and waits for him in Ayotzinapa.

***

Since four months ago, Ayotzinapa is the home of Macedonia Torres Romero, mother of José Luis Luna Torres, one of the normalize that disappeared the 26th of September in Iguala.

there, between the rotten walls of the old classrooms where he studied to become a teacher, and in front of the altar of saints placed in the center of the esplanade of multiple uses at school, Macedonia lives and is one more that praise with tens of mothers like her, waiting for any news.

I arrived days later from the dissapering of the normalistas and she has only moved the place to participate in protests and activities to find José Luis.

Macedonia is a woman of small stature, medium complex, from Amilcingo Morelos and is a widow from many years ago.

“I used to sell corn and peanuts in Cuautla and now I don’t work, I’m always here, because if we leave to our homes to continue with life, who is going to look for our sons? Just us”, said. Three months ago, SinEmbargo talked for the first time to Macedonia in Ayotzinapa. In that occasion the mother of José Luis could barely talk because of pain caused by the lost. Today the woman is firm and her words are strong.

“Now my son needs me. The only thing that all the mothers want is to find the 43 students and that those bad men that have them, that they feed them and don’t mistreat them. We are going to continue to fight until we find them”, said.

Macedonia, as other mothers and fathers, doesn’t believe the PGR version. She doesn’t accept the ashes, she sats. She wants her son alive.

“Alive they took them, alive we want them” They were students, not vandals like they say. Sons of laborers. If I had money  would have paid for a private school, but we are poor. I don’t believe he is detain those ashes, I didn’t see him”, sentenced.

In Ayotzinapa, the mothers of the ‘normalists’ gather voices and prayers together. They confort each other, explained Macedonia.

There they remember anecdotes of their children, relive those days when they were home. They laugh and cry.

“Here we are all together, we help each other, give strength. If one gets sick, the other one helps, but waiting until they tell us something about our sons”, said.

Macedonia gets excited remembering José Luis, a young man that wanted to study to became a teacher in Ayotzinapa so that he could get a chance at better opportunities.

Although some knowns of the woman alerted that is was dangerous to study there, the thrive of his son convinced her.

“He told me: ‘Come on, mom, let me study so I can have a special job and have more, we don’t have anything, let me so you can live with me in a better house’, because we are poor, we don’t have anything in Morelos “, said.

In Morelos, Macedonia was a peddler and traveled an hour and a half in a COMBI to Cuautla every day. Her husband left her with the moestead before he died, one house with two rooms in Amilcingo. One of metal sheet, another one of concrete.

“He made me the concrete room with the work of crops, he said: ‘woman what do we do with the money of sorghum, God multiplied. Woman, do we buy clothes and shoes?’ Because I wanted clothes for my sons”, remembers. “But he tells me: ‘There is always clothes, there is always shoes, but not a house’, so we did the room of cement”.

***

That night they sat on the table to tal about the future of the boy: Cristian Alfonso Rodríguez wanted to be an agronomist engineer, but there were no resources, only other options.

Cristian talked to Clemente, his father, that he would study to become a rural teacher and this way he could do well. The school was about 15 minutes away from Tixtla, Guerrero, where he lived and it was a place that could receive a poor kid, like him.

Thats how he entered Ayotzinapa, with the dream of some day have the resources to change the outlook of family: poverty.

But those dreams crumbled down said Clemente Rodríguez Moreno, father of Cristian. Now he is a poorer then ever, because before September 26 the man used to work in the streets of Tixtla to sell water.

With tres daughters of 21, 17 and 14 years old studying, for Clemente, that stopped working to dedicate himself to the search of his lost son, the situation is devastating.

He finished his money for fun, for hunt and dress, and his wife, the mother of Cristian, to whom he wanted to help economically so that he no longer worked, keeps doing it with more effort.

“My son told me that he wanted to earn good money and work. My wife does tortillas for a living and my son used to tell her: ‘that could hurt your sight in the long run, when I work you will no longer make tortillas’, for me he wanted to locate a water supplier, with workers, those were his dreams, but it all crumbled, they took  his hope”, narrated.

The scenario  for Clemente and his family is bleak. Cristian was the only boy and an arm in which the family supported on.

“All the fathers are going throu the same situation. I don’t complain, people support us and I thank them, they take out a peso of their wallet, from their wallet to give it to us” said. Along the economic problems, the  psychological hit has being tough for the daughters.

“There is always someone in school asking them about her brother. They tell them that maybe he doesn’t come back and they suffer. My familia has change tremendously, we are not the same” assures.

In the house of Clemente, his woman and daughters look down, he tells. No rest, no sleep.

“We just go trough. I tell my wife not to give up, because we are going to fall sick, we are going to get out of this one”

Photograpy By Antonio Cruz para SinEmbargo.mx

Translation: David Salazar

Published in:

http://www.sinembargo.mx/26-01-2015/1228098

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Normalists lived in total misery, while left-wing major exhibited his wealth.

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The 43 normalistas of the rural school for teachers named Raúl Isidro Burgos (Ayotzinapa) ate soi with beans and a portion of rice. Lived in groups of 12 in rooms of nine square meters and the ones that got the best,  slept in old bunks in rooms with holes on the walls, covered with carton. They bathed in unhealthy restrooms with cold water. Studied in classrooms without teaching materials and with desks deteriorated.

Contrary to that, José Luis Abarca Velázquez, major from the left party with license of Iguala and fugitive from the justice, lived walled, with a gym and pool; had several cars and properties. He lived a life of luxury, in a town of miserable people. As a narco.

This is the story of the margination of the young students that disappeared in Iguala. Its the portrait of an institution where teachers are made: no food, no resources and completely abandoned by the government. This os the life that was carried by the kids pf first grade that left to gather some coins so they could afford their practices. This is also the story of a politician from the democratic revolutionary party that was in a party when the tragedy happened.

By Shaila Rosagel

Ayotzinapa, Guerrero October 13(SinEmbargo).– The hands that cropped those purples flowers of cempasúchil  and others of cilantro and rábano that grow under the sun of Ayotzinapa, did not return to be watered.

The crops florecen, the color of the flower contrasts with the green of threes and of the corn next to it, in those little plots carefully carved with a Caterpillar that year, substitutes an old and rusty that did the job since 30 years ago.

Its the students from first grade, who traditionally crop the land as part of the tests to get their school ID. This august, as every year, the teenagers cropped, and the seeds blossomed, but them, since september 26th, didn’t returned to see the product of their job. They traveled to Iguala to ask for cooperation to its villagers to pay for expenses of observation practices, and they didn’t returned. The hands of the 43 missing normalistas, left the harvest unfinished.

***

Luis Ángel González Flores lives in the area of Los Olvidados (The Forgotten) at the School of Teachers of Ayotzinapa. Thats how its called the row in the dorms, that next to Las Caverns (The Caverns), they give the students a bed.

The kid says he is lucky, shares the room of approximately nine square meters with just tres students and they sleep in a bunk. The majority of the normalistas first the night crowded in the rooms of the main building and oldest in the school, stucked one to another, even 12 in a piece.

   

“This area, well its forgotten, thats why its called “Los Olvidados”. We don`t have anything good, everything is falling, but, most of the people here are worst, because there are not enough ‘cubis’ (rooms) for everyone, and there, in “Las Cavernas”, sleeps between eight and 12”, says.

The rooms of the normalistas, as the hole school, are deteriorated and smell like humidity. The doors are closed with a padlock and a chain, because there aren’t bolts and holes in the walls are covered with old rags or pieces of cardboard. The interior of the room is funereal, has dimm light and ventilation. The space barely leaves place to accommodate in the bunks when they are going to sleep.

You have to be careful when you walk not to hit the one next to you, says Luis Ángel. Next to the dorm room of the kid, lived six of the 43 normalistas disappeared, in the same conditions. 

They were neighbors and friends. The last time he saw them was in the school dinner, a day before they went to Iguala to get some coins. He spoke to them there . They were happy, because despite the shortcomings, their dream was to get a Ayotzinapa enrollment, and they had achieved it. They were interned for a month and a half and the third week of September was harsh, because they had to prove they really wanted to study in a series of tests of skills and abilities.

Thats why they put up with such overcrowding and eat rations of 50 pesos. In the morning breakfast egg,a soy beans or rice to eat, sometimes meat and a light dinner. They shared one bathroom per floor and bathed in unsanitary conditions and bathed with cold water, there was no heating. They washed their clothes in concrete, because there is only one washing machine for the whole school, where only washable covers. To become a teacher and four years of undergraduate study, they supported the heat deprived of the most elementary classrooms to combat high summer temperatures, a fan.

“The school has always suffered lacking. We do activities to get resources, there are old buildings, old structures damaged hallways, classrooms are in good state, we have enough resource, as we should have, as befits a high school. The government itself has limited us in the economic sense, so we went to ask for some coins, to help, “says Axayácatl, a young of Costa Grande, who attends second grade and is 19 years old.

The day the normalistas disappeared, they went our to ask for coins to cover their trips of practices or observation that sometimes last more than a week. With its resources they travel to remote and marginalized communities in Guerrero to serve. Resources which neither the government nor their families, provide them.

“Sometimes its up to two thousand pesos for each which must put together, and that’s a lot of money for salaries of our parents, who are farmers or have no stady job,” says Axayácatl son of hawkers.

In one of the building is the first grade classrooms. Empty, without desks. Its left tike this because there’s no school. The rooms are no better than the rest. They do not have enough furniture and teaching materials. Recently they put them a white board, because for years the teachers worked with chalk boards.

Axayácatl tells that in his list of demands to the state government they requested a digital library, a projector for presentations and paint to remodel classrooms, give it life and cleanliness. They asked for resources for an ecological project of  recycling pet, but it was only left in dreams, the government didn’t responde it, and to them, their collections of coins isn’t enough.

“If the government gave us everything we need here, we would not need to go out and ask for coins to get photocopies, any notebook that we occupy,” says.

Since 26 September that activities were suspended, the school doesn’t even have food rations that the government use to provide, so the normalistas sold some cows and pigs in the farm to support the families of the missing students.

The teen says that there is a tradition of Guerrero authorities see them as someone that stinks.

“They say we are vandals, guerrillas and even terrorists, thats why the moment they see us, they attack us. In Chilpancingo they have pointed guns at us, they don’t shoot us because there are many people, there would be many witnesses watching, but they have pointed guns at us “he says.

In the area of Las Cavernas there are murals that recall these episodes in their history: repression. There are the names of Alexis Herrera Pino and Gabriel Echeverria de Jesus, the two students who died in December 2011, when the Governor Angel Aguirre Rivero evicted the freeway Autopista del Sol violently. The main building has the painting of the death scene of Juan Manuel Huikán Huikán, a student originally from Campeche who was killed by a state policeman in 1988 and was veiled from school.

Axayácatl says they repress them because they are revolutionaries, because the education they receive in the school, instructs them, because marginalized communities, educate people.

“What hurts the government is that here awakens a social conscience, which helps the people, that makes awareness of the needs and rights, that hurts them. That is why theres only 16 left of the 32 rural schools of education that use to be. The government wants to disappear them, if not, why do we have us like this?”, says.

Due to the disappearance of the 43 youngmen, normalistas from across the country are housed in the Rural Normal School of Ayotzinapa, supporting his teammates.

Miriam Santos Bonilla, a student at the School of Education of the Mountain in Tlapa de Comonfort, Guerrero, is one of them, who arrived at the scene to help with cooking and cleaning fees.

She considers it a moral duty to be in Ayotzinapa to support the normalistas. Miriam laments: “They did not know what is to have a first group, their first child, and they will not feel it.”

Youth as “The Frijolito”, one of 43 boys disappeared, characterized by being awake, industrious in the cleaning shores and participatory during lasses.

***

In Iguala, 200 km of Tixtla – municipality where the School of Education of Ayotzinapa lies – a man lived walled in a fortress of electrified fences and with several patrols guarding the perimeter of his house. It is the home of the Mayor with license and fugitive, Jose Luis Abarca Velázquez.

Abarca and his wife Maria de los Angeles Pineda Villa led a luxurious life in a middle class neighborhood, close to the downtown of the city. There he owned half a block and from his castle, were kings, owners and masters of the city.

Feared by his neighbors, few want to talk about the fugitive Major, who dare say the PRD, 1.52 meters tall, got out  in the mornings with skin-tight shirts because he liked to show his biceps.

Inside its walls, it covers Velázquez, assure its neighbors, has a gym where it is exercised and own pool for sunbathing, and five vehicles lujosos. The Lincoln was his favorite.

The wife, Maria Pineda, was famous for being a lush, beautiful and much higher than her husband blonde. “He had to stand on the sidewalk to reach it, because it was nearly 1.70 meters. She was beautiful, the truth, “says one of the neighbors.

Although Jose Luis Abarca is short, their pockets are great and fortune, it is like an urban myth. Some people claim that he owns all Iguala: Plaza Galleries, Farmacias Guadalajara, several self service shops mall.

Abarca lived surrounded by hills, shrubs and clandestine graves and could not see for the marginalized neighborhoods. In the neighborhood San Miguelito, located near La Joya, the place where the Attorney General’s Office (PGR) found the last four graves, the people living in cardboard houses of brick didn’t know him.

“I never saw the mayor, it will be because I never liked politics, here I’m just going to sow, I’m a farmer, so here I never saw him,” says Santiago, a 47-year low a hill with two buckets shoulders.

Maria did see him once in downtown Iguala and didn’t like his face: “looked very arrogant, did not have a friendly face, or treated as must  the educated and wife, once I went to the DIF [Development Integrated family] to seek help for a medicine, because my last pregnancy was very delicate, and told me to put me to work, I was young”, she recalls.

The mayor of Iguala lived in a city that was the scene of terror, torture and death in their surroundings. On the slopes of the hills, not far from urban areas.

Mary and her husband lived very near to La Joya, and at dawn the man got up and went to the site to hear the sounds that echo the mountain led to his ears.

They were not pleasant sounds: they were cries of horror, of men and women crying, screaming, asking for mercy and help.

“They were heard at dawn, most Saturdays and Sundays, the screams coming from the hill. Were women and men alike, “she says.

Other residents of the neighborhood San Miguelito ensure that in the area where new graves are, hummers, jeeps, trucks, motorcycles and vehicles of municipal police went up.

A young man who requested anonymity for security reasons, said that about two weeks ago when normalistas disappeared, heard movement of vehicles in the area and detonations.

According to the young man it was common in a while listening shots of AK47gun and coming and going of vehicles in the middle of the night and early morning.

But that morning, José Luis Abarca did not hear anything, because eh was at a DIF party with his wife, according to their statements.

That Friday 26th of September several people who were in the main plaza of Iguala threw to the floor when the shooting began and the village downtown panicked.

Young normalistas, people say, took a bus from Linea Estrella to return to Ayotzinapa and were chased at gunpoint by the municipal police. That night they disappeared into the darkness.

It is now known, that the mayor allegedly, had ties to organized crime and is being investigated by the PGR.

***

In the downtown court of the School of education of Ayotzinapa there is an altar with candles and saints that the parents of missing the 43 normalistas placed to pray for their children alive.

There, Macedonia Torres Romero, a 49 year-old widow for three years waiting for José Luis Luna Torres, a 21 year-old boy who disappeared in Iguala between the night of 26th and morning 27th of September.

The lady of humble origin, cries. 15 days ago she left Amilcingo, Morelos, when she was told that his son was missing. Macedonia is preparing to go to sell corn and peanuts to Cuautla, when she got the news and left everything.

“I ran out and I thought I would find it then, but not anymore, it has being too much time and no news, he doesn’t appear”, she says quietly.

Macedonia talks with the reluctance of sadness, but excited at the memory of José Luis, a young man who wanted to study at the school of education in Ayotzinapa to access better opportunities.

Although the women was warned by their acquaintances that it was dangerous to study there, the insistence of his son convinced her.

“He said, ‘Come on mom let me study to have a special job and have more, we have nothing, let me to live in a better house,’ because we are poor, we have nothing further in Morelos,” he says.

In Morelos, Macedonia is a street vendor and traveling hours by van to move to Cuautla every day. Her husband left her as family wealth before he died, a house of two rooms in Amilcingo. One metal sheet and one of concrete.

“The concrete room did it to me with the work from the fields, he said: ‘Woman what do we do with the money sorghum, God multiplied it. Woman, should we buy clothes and shoes? ‘, Because I wanted clothes for my children, “she recalls. “But he tells me: ‘There is always clothing, there are always shoes, but a house not’ then did the casting room.”

As Macedonia, most of the parents of the 43 normalistas remain in Ayotzinapa every day, waiting for news.

They come and go during the day to Chilpancingo DNA tests performed to compare their genetic information with that of the 28 bodies that took the first graves in the La Parota, in the zone of Pueblo Viejo, at the foot of Cerro Gordo in Iguala.

They leave early and return to school when evening falls for the night, but Macedonia spends most of the time between the old buildings, empty classrooms and poverty Ayotzinapa, waiting for news of her missing son.

Photograpy by Antonio Cruz para SinEmbargo.mx

Translation: David Salazar

Texto publicado en:

http://www.sinembargo.mx/13-10-2014/1141420

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Selfdefense of El Ocotito live days of tensión: the criminals have threaten to come back to take control of the town.

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Texto finalista en la categoría Reportero Local en el 2014 Kurt Schork Awards in International Journalism

By Shaila Rosagel

El Ocotito, Guerrero February 4, 20124 (SinEmbargo).- In the town of El Ocotito nobody can deny the tension and that death threatens their villagers each minute.

The community police took the town located 49 miles from the port of Acapulco and 31 miles away from Chilpancingo, little more over a week ago and turned it into a center of operations for the Union of the towns and Organizations of the state of Guerrero (UPOEG).

Today, El Ocotito lives one of the moments with more tension in its history, since organized crime that operates the region maintains the threat to come back for what they think it’s theirs and to fold the leaders of the community police that have its tent in the entrance of town.

Although the governor of Guerrero, Ángel Aguirre, declared that the violence in the state is out of control and that the attack to Pioquinto Damián Huato, president of the House of National Commerce (Canaco) of Chilpancingo, where his daughter-in-law died and him and his son were wounded, it’s an “isolated act”, the day before yesterday he had to announce an “pop-up plan”, to lower the numbers of violence in the state, with Chilpanchingo as the priority.

However, even though the capital of Guerrero is immerse in the violence and the people asks the presence of the  community, is El Ocotito, the town that pens on a thread, threaten to perish under the fire of high caliber guns of the criminals.

It was in that place where Pioquinto and the major of Chilpancingo, Mario Moreno Arco, agreed to a meeting last Tuesday, where the entrepreneur faced the major and accused him of having ties with the criminal gangs.

Days before the attack is known that the leader of Canaco has the major responsible for the attack that he suffered when he was traveling to Chilpancingo, after the meeting in El Ocotito.

Pioquinto ensures that Mario Moreno is behind the organized crime that operates in the capital of Guerrero and the nearby towns.

But it’s not only Pioquinto who says so. In town the community ensures and even bet their own head, to the fact that the major is behind the crimes that are happening in the region.

“I blame him to have something to do in the attack on mister Pioquinto. He’s tied with the mafia, I can bet my head that he is one of the most implicated here and if we start to grab big fishes in Chilpancingo, one of them it’s going to be him, you can be sure of that. The hustlers are hiding behind all the politicians, and all the bastards that have money”, says “José”- whom asked SinEmbargo to not reveal his real name-, a community policeman while he guards on board of a pickup truck on the streets of El Ocotito.

“José” has a death threat and knows they can kill him any moment. The community guards of the town own guns of little and medium caliber.

Their shotguns are old and you can’t find in any direction guns like the ones used by organized crime.

The vehicle advances through the alleys and hills of that town nestled in the hill and the villagers poke through the window and smile to the community police.

“The criminals have cuerno de chivos (AK-47), granades, and even bazookas. They killed people as soon as they arrived, just to sweep them because the people were making eye-to-eye contact when they took the streets. They also kidnapped the people that had some money, asked for the ransom and if there was no payment, they killed them”, says.

The community police is from El Ocotito, he is married, has kids and works in a common job in town. Since he decided to rise with guns, he asks for permits to try to protect the villagers from the criminals with his shotgun.

The vehicle advances a little further and a five-year old stops its way in one of the alleys to say hello with a big smile.

“How is it that a little girl says hi to you like that”, is asked to him. José answers: “Well there is a war that started little with a person on the mountain. Here the villagers are tired, a lot have lost their life, a lot have gone missing, some are on the cemetery, and other are not found. There’s an old saying ‘el brave lives, until the cowards wants’, here the cowards don’t want the braves anymore, and now, the ducks are shooting at the shotguns.

The movement of the community police seeks to extend and its leaders have announced that if there is no solution to the insecurity problem in the state, they will soon take Chilpancingo.

They want to enter Chilpancingo

Octavio Maganda Gallardo, promoter of the Union of towns and organizations of the state of Guerrero (UPOEG), ensures that if the people of Chilpancingo ask him, they will enter the city.

“The people tell us that in Chilpancingo are the cartels firing guns all over the streets, after the attack that Pioquinto suffered”, says Maganda.

Maganda says it’s the mafia that one behind the attack on the leader of the Canaco, and guarantees that was a message to them.

“It’s a message, a threat, so that we don’t dare to get in Chilpancingo. They want us to retire, but the people is a lot more stirred up. We are one step ahead, and not even one step behind”, says.

Yesterday, villagers of the eight communities of the valley of E Ocotito marched in white through la federal highway of Acapulco to support its civil guards and reject la federal forces in their localities.

Saturday around two thousand people, between villagers of San Marcos, members of the UPOEG and community police, marched through the street of the town to commemorate the International day of Peace and No Violence.

The meeting, which concluded in a plaza, was done to also show support to the community police and yell that they have had enough of the criminals.

“For a security and citizen justice without harassment that the federal forces allow the free transit of the SSJC UPOEG”, could be read in one the signs.

The participants, mostly women, ensure that they don’t want the army, the federal police or the local police in the zone, so they asked the citizens to be a part of the community guard.

Friday, Manuel Mondragón y Kalb, Commisioner of the National Security, agreed with the governor, Angel Aguirre, to establish a “pop-up plan” in Guerrero to attend  the criminal activity that will focus on Chilpancingo, where previously hundreds of people expressed for the frequents assaults, kidnaps, extortions and murders.

Jesús Martínez, General Secretary of the Government of Guerrero, told the local press that the plan includes the presence of federal police that will arrive to the capital of the state, in addition to the installation of filters during day and night from the Army and Navy.

“More tan to make it easy, [federal forces] are coming to support as a part of strategic scheme and especially to handle an approach very concrete about what they call pop-up plan”, stated the official.

Mondragón y Kalb promised that there will be taken specific actions in the capital of Guerrero with the purpose of guaranteeing the safety of the Inhabitants.

According to data of the National System of Public Security, the state was the most violent of 2013 due to 2 thousand 87 homicides registered. In addition to be the state with more plagiarisms, they accounted 207, only behind the state of Tamaulipas. Regarding extortions it maintained the media of 174 reports.

Fotografía: Antonio Cruz para SinEmbargo

Traducción: David Salazar

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